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18/01/2013#112
 
 
 

La esencia del café

   
 
 
 
 

El Proyecto Rescate y Desarrollo de la Caficultura Nacional de la cadena de café, del PAF Cadenas Productivas ha dejado el sabor y aroma de una taza de café expresso. La esencia se “saborea” con 630 sesiones de ECAS realizadas en 58 Centros de Desarrollo Productivo, la participación de 1,485 productores; 6 Centros de Acopio y Servicios establecidos; 4 convenios de compra-venta de café asesorados, por un volumen de 4,400 quintales oro, equivalente a $672,800.00 dólares; 4.5 millones de plantas de café con calidad genética y fitosanitaria sembradas, que han repoblado 11 mil manzanas de café; 6 organizaciones fortalecidas en capacidades de desarrollo organizacional. 2,824 caficultores beneficiaros.

A juicio de Carlos Laínez, coordinador de la cadena, el Proyecto finalizó su primera fase “con resultados tangibles”, y ha significado, dentro del subsector, uno de los despliegues institucionales más intensos en materia de transferencia tecnológica, bajo la metodología novedosa de las Escuelas de Campo (ECAS), y ha significado para los productores un activador de su motivación, que los impulsa a seguir creyendo en la actividad cafetalera.

La determinación de dar impulso a una iniciativa como el Proyecto Rescate y Desarrollo de la Caficultura Nacional, que ha sido capaz de implantar nuevos conocimientos y experiencias en los principales actores de la cadena, así como generar cambios significativos en el parque cafetalero nacional e influido estratégicamente en la parte económica, social y medioambiental del país, ha sido una de las mejores apuestas estatales en beneficio del subsector.

“La peor decisión hubiese sido no hacer nada”, expresa Laínez, afortunadamente, se realizaron acciones en el momento oportuno, donde los precios se tornaban favorables para el café, donde había motivación por invertir y se vislumbraba gran rentabilidad para el producto, el Proyecto se constituyó como un complemento a la motivación existente con un mensaje muy claro: acompañar al productor en su trabajo, compartir con él riesgos y costos, y brindar incentivos o apoyos acompañados de asistencia técnica constante y directa.

“La combinación de ofrecer un incentivo en momentos de tendencias positivas de precios, constituyó la combinación perfecta que generó un impacto positivo en los productores y en la caficultura nacional”, acotó Laínez.

Asimismo, el proceso propició y evidenció manifestaciones de integración muy importantes entre los diferentes segmentos de productores beneficiarios- pequeños productores, miembros del sector reformado, empresarios y exportadores-, que tuvieron la oportunidad de reunirse en mesas técnicas, sesiones de CAS y giras a nivel internacional. Las experiencias generaron un cúmulo de visiones interesantes acerca del subsector. “Fueron relaciones francas, armoniosas y complementarias que se enriquecieron con diversidad de experiencias, expresión de necesidades y expectativas sobre la caficultura”, describe Laínez.

El camino está trazado

La entrega 4.5 millones de plantas de café a los productores como incentivo, con las que se repoblaron 11 Mil Mz de cafetales tendrá, en el corto plazo, un impacto en la productividad de aproximadamente 50 mil quintales de café, que, cotizado con el precio actual, podría mejorar las divisas del país en $7.5 millones de dólares.

“Esos 50 mil quintales de café, al mismo tiempo, demandarán 600 mil jornales, el equivalente a 2,400 empleos permanentes, lo que constituirá un impacto social que garantizará estabilidad para el sector beneficiado”, asegura el coordinador.

Por otro lado, la adopción de la asistencia técnica y de la tecnología ofrecida por el Proyecto, a través de técnicos y extensionistas, y su consecuente aplicación en las fincas registró un 70% de aceptación- según sondeos realizados por la cadena.

Francisco Ayala de Paz, miembro del CAS Caficultores de Oriente lo explica y lo ha vivido: “En lo particular, el beneficio de la asociatividad es lo más importante que nos enseñó el proyecto de la cadena de café; porque antes andábamos aislados, haciendo cada uno lo que le parecía y todo era más difícil. Unidos hemos aprendido a comercializar el café, conocemos de calidades, buscamos los mercados que mejor convienen y compramos abono a mejor precio. Nos permitieron salir de lo tradicional”.

Las experiencias de capacitación, tanto de técnicos y productores, tanto a nivel nacional e internacional, ha dado paso a una generación capaz de reconocer procesos de cultivo en todas sus etapas y factores que durante el proceso puedan dañar la calidad del café. Conocimientos sobre las condiciones agroecológicas y genéticas que aseguran la calidad les permitirá enfrentar con más seguridad el mercado; seguros de lo que producen y venden.

El camino está trazado, pero hace falta aún por hacer. A juicio de Carlos Laínez, se requiere mejorar la competitividad de la cadena, solventar deudas, dar acceso a los productores a líneas de crédito, acompañamiento técnico y sobre todo, la generación de un nuevo empresariado, emprendedor, líder, “que trabaje consistentemente para salir adelante y se enfoquen en solucionar los cuellos de botella que atacan al sector”, dice.

“Un punto muy importante es haber generado conciencia de que el sector café en el país tiene grandes fortalezas que lo posicionan en el mundo cafetalero, donde no se va a incidir con volumen, pero sí en el gusto exigente que demanda el consumidor”, finaliza Laínez.

Otros logros:

  • 1,200 caficultores con acceso a insumos agrícolas
  • Capacitaciones en certificación, planificación sistemática, cadena de custodia de beneficio de café con normas Rainforest Alliance y asesoría para formar parte de la Asociación 4C (Código Común para Comunidades Cafetaleras).
  • 2,837 actores de la cadena de café informados en aspectos relacionados con las tendencias del mercado internacional del café, sellos de certificación y beneficiado.
  • 1 taller de catación y tostado de café
  • 2 Escuelas de Campo de Agricultores Especializadas en Beneficiado
  • 1 Escuela de Campo especializada en Certificaciones
  • Se sobrepasó la meta de cobertura de municipios: cuando la meta era trabajar en 19 municipios, se trabajó en 61 y 11 departamentos.
 

“Una sola golondrina no hace verano”


   
Demostración de buenas prácticas de manufactura en CAS Hortaliceros de Cuscatlán
Demostración de buenas prácticas de manufactura en CAS Hortaliceros de Cuscatlán
 
 
 
 
   
 
 
 
 

¿Por qué asociarse? La respuesta de Alcides Ruíz, gerente del CAS ASAESCLA, de la cadena de granos básicos, es contundente: “Comprendimos que trabajando de forma individual no podíamos ofrecer grandes cantidades, ni tener poder de negociación. Una sola golondrina no hace verano”.

Generación de mayores volúmenes de producción, estandarización de procesos para incrementar la calidad del producto y facilitar el acceso de los productores a mercados formales, son los beneficios derivados de la asociatividad promovida a través de la consolidación de los Centros de Acopio y Servicios (CAS), en el marco del PAF Cadenas Productivas.

Estos logros pudieron ser apreciados por representantes de la división de Agronegocios del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) a través de una gira por cuatro CAS de las cadenas de hortalizas y granos básicos, el pasado 15 de enero, acompañados por el coordinador del PAF Cadenas Productivas y el equipo de Agronegocios del mismo programa.

Capacitaciones en comercialización y desarrollo empresarial, organización de ruedas de negocios, giras a plantas procesadoras de la agroindustria, y el incremento de la productividad a partir de asistencia técnica constante a través de las Escuelas de Campo son elementos que han permitido a los productores – aglutinados en los CAS – colocar volúmenes significativos en mercados formales.

De forma complementaria, la elaboración de planes de negocio e inversión para construcción de infraestructura y compra de maquinaria, equipamiento de los Centros de Acopio a través de incentivos, disminución de costos de producción a partir de compras en conjunto de insumos, capacitación en normas de inocuidad y buenas prácticas de manufactura y la constitución legal de organizaciones de productores se suman a los logros enumerados por los voceros de los Centros de Acopio y Servicios visitados durante la gira, quienes desde sus propias experiencias, manifestaron cómo el acompañamiento del Programa ha sido fundamental en la conformación de sus emprendimientos.

“Hemos obtenido grandes logros en corto tiempo”, manifestó Juan Remberto Nuila, representante del CAS Hortaliceros de Cuscatlán. Gracias a la intervención del PAF Cadenas Productivas, en menos de seis meses, el grupo pasó de producir 10 mil libras de tomate a 20 mil y, en el caso del chile verde, la producción incrementó de 12 mil unidades por invernadero, a 15 mil. Una parte significativa de esa producción ya es comercializada con una cadena de supermercados.

“Antes limpiábamos el producto en el suelo, ahora, con los incentivos entregados para equipar el Centro de Acopio, podemos darle un buen manejo post cosecha y así, agregar valor a nuestro producto”, cuenta Erick Mena, representante del CAS El Pajaral, que actualmente entrega 400 libras de loroco por semana a una empresario exportador.

De noviembre 2012 a enero 2013, el CAS ACALESE ha abastecido con cinco mil quintales de maíz a cinco empresas de la agroindustria; a fines de 2012, ASAESCLA logró comercializar más de ocho mil quintales a un número similar de empresas, lo cual representa un salto cuantitativo y cualitativo para los productores, quienes ahora producen cumpliendo los estándares de calidad que exigen los mercados formales y obtienen más ganancias al vender a un precio mayor del que los intermediarios suelen ofrecer.

Todos estos cambios fueron observados en el recorrido realizado, que se enmarca en el proceso de transferencia de capacidades en la ejecución del Plan de Agricultura Familiar, iniciado desde finales de 2012.

“Ustedes tienen ya la capacidad instalada y saben cómo producir; nosotros estamos en la disposición de dar continuidad a los esfuerzos que ya se han realizado, fortaleciendo el componente de comercialización”, manifestó Kenny Escamilla, de la división de agronegocios MAG, ante los productores.

La coordinación entre las autoridades del MAG y los equipos técnicos del PAF Cadenas Productivas continuará a fin contribuir al fortalecimiento de los CAS.

 

Radiografía a las camaroneras

   
 
 
 
 

Trece cooperativas productoras de camarón, ubicadas Jiqulisco, Usulután, atendidas por la cadena acuícola del PAF Cadenas Productivas, fueron sometidas a un exhaustivo “chequeo”, para determinar su estado, en relación al cumplimiento de requerimientos y aspectos técnicos necesarios para poder exportar.

Expertos en Sanidad Animal e Inocuidad de los Alimentos (SAIA) del PAF Cadenas Productivas utilizaron el Protocolo del Módulo Acuícola del GlobalGap- que certifica la calidad e inocuidad de los productos acuícolas- para “examinar” cuatro puntos significativos: producción inocua de camarón, menor impacto ambiental, bienestar animal, y seguridad de los trabajadores.

Diagnóstico: un estado “delicado”, que requerirá de un trabajo y seguimiento constante que induzca a procesos de mejora, de tal forma que les permita, en el corto plazo, cumplir con las exigencias del mercado en cuanto a inocuidad y calidad del producto.

Receta: el cumplimiento de un plan de trabajo, cuyas primeras acciones están encaminadas al llenado de cuadernos de registros y de un sistema de codificación para definir un sistema de trazabilidad del camarón.

El equipo de SAIA iniciará, la última semana de enero, con la capacitación del equipo técnico que atiende a las cooperativas en el tema de Gestión para el aseguramiento de la calidad e inocuidad del camarón, y sean estos últimos quienes, a través de las Escuelas de Campo (ECAS) capaciten a los productores en el tema.

“Lo medular de todo este proceso que ha iniciado es dar un seguimiento permanente a la aplicación de los conocimientos adquiridos por los productores, pues de nada sirve la capacitación si no hay un continuo monitoreo de cómo llevan los registros, la adecuación de sus instalaciones, la salud de los trabajadores y todo lo que implica producir con calidad e inocuidad”, explica Medardo Lizano, experto en SAIA.

El aporte de la Dirección de Servicios Veterinarios del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ha sido fundamental, ya que por el momento realizan actividades de monitoreo de enfermedades de declaración obligatoria y están redactando el plan veterinario de salud para las cooperativas.

La producción camaronera del país nunca había sido evaluada de manera tan integral, según explica Lizano, pues estudios anteriormente realizados, solo abarcaban uno de los cuatro aspectos que en esta ocasión se han considerado, ponderando el de impacto ambiental.

Los “chequeos” realizados obedecen a una solicitud de la Asociación de Camaroneros, conformada por miembros de las 13 cooperativas mencionadas, cuyo deseo es poseer una planta de proceso de camarón donde todos puedan acopiar el producto, así como también, incidir en el mercado europeo y norteamericano con camarón inocuo y de calidad.

“El tema principal de todo esto no se basa estrictamente en una inversión financiera, para instalar la planta procesadora o adecuar infraestructura, sino en crear en el productor una cultura de inocuidad desde la producción, la cosecha y la poscosecha”, finaliza Lizano.

 
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