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01/03/2013#118
 
 
 

Con los ojos en el modelo sincrético de innovación

   
 
 
 
 

Centroamérica ha observado los cambios acaecidos en el agro salvadoreño, en los meses recientes, con el desarrollo de un modelo sincrético de innovación. Ahora, la experiencia está en la antesala de llegar a otro nivel: expandirse en la región.

Guatemala, Honduras y Costa Rica están interesados. Las demandas de estos países consisten en evaluar si pueden implementar programas en el ámbito de la agricultura familiar. Por otra parte, México también lo considera para su zona fronteriza sur en el marco de una cruzada de ataque al hambre y a la pobreza.

¿Qué tiene de especial el modelo sincrético de innovación? ¿Por qué muchos ojos están puestos en replicar una experiencia técnica agrícola similar? Las respuestas rondan, en parte, en una manera diferente de hacer extensión rural a través de la combinación metodológica centrada en el desarrollo de capacidades, que en poco tiempo elevan las posibilidades del productor y agroempresario, dinamizando la actividad agrícola.

Por eso, Haití retomó la aplicación del modelo en concreto el desarrollo de Escuelas de Campo para un importante y reciente proyecto con FIDA.

En ese contexto, a solicitud e iniciativa de una entidad financiera regional, el IICA toma el desafío de presentar –a través de una serie de acercamientos bilaterales con los interesados- los resultados del trabajo en El Salvador.

El mensaje general es que para potenciar el gran tema de la agricultura familiar se requiere combinar: la innovación tecnológica, la extensión agrícola, el fortalecimiento de capacidades públicas y privadas, más las apuestas de los gobiernos y las facilidades de inversión.

Actualmente, la institución crediticia de carácter regional busca ofrecer la posibilidad de financiar los diseños de preinversión para adaptar el modelo a las realidades y aspectos estratégicos de cada país, a sus demandas particulares y a las realidades de sus productores; con eso, inicia un nuevo capítulo en esta historia.

Historia que partió del mercado, aumentó la capacidad y la calidad productiva; así como la gestión de negocios y la comercialización centrándose en los mismos productores, teniendo como eje su formación para el desarrollo de sus iniciativas agrícolas, en cadenas o rubros priorizados.

 

Analizando una ecuación para el éxito

   
 
 
 
 

Realizar un diagnóstico sobre la situación actual de los Centros de Acopio y Servicios (CAS) es el objetivo de la elaboración de un informe de impacto del programa PAF Cadenas Productivas en los 36 CAS conformados.

El estudio toma como punto de partida la situación de los CAS al inicio del ciclo agrícola 2011/ 2012 –fecha en la que el Programa antes mencionado inició operaciones en los territorios- y realiza una comparación con relación a los resultados obtenidos a febrero 2013; es decir, luego de casi dos años de intervención. De esta manera, se podrá obtener un panorama que refleje la evolución de los Centros de Acopio y Servicios desde su conformación, a la fecha.

De acuerdo con Rolando Téllez, Especialista en Agronegocios del PAF Cadenas Productivas, la estrategia del Programa puede resumirse en una ecuación simple, pero de gran impacto:

Reducción de costos de producción unitarios + Aumento de precios de venta (al generar volumen, incorporar valor agregado y comercializar en el sector formal) = Incremento de ingresos para los productores y la mejora en su calidad de vida.

El aumento de los rendimientos, como resultado de la adopción e incorporación de tecnología en los procesos productivos, en este caso a través de un efectivo instrumento metodológico: las Escuelas de Campo (ECAS), son los elementos claves para lograr una reducción de los costos.

El incremento de los precios de venta se logra cuando el productor, de forma asociada, accede a mercados formales. Acopia su producción, responde a los requerimientos del mercado, estandariza la calidad y negocia mayores volúmenes. En el PAF Cadenas Productivas esto se ha logrado a través de la conformación de los Centros de Acopio y Servicios en cada una de las cadenas productivas.

Por tanto, variables como: nivel de organización, disminución de costos de producción, incremento en los rendimientos, precios de ventas, aplicación de tecnología, entre otras, son las que se encuentran siendo analizadas y servirán como insumo para la conformación del informe de impacto, el cual se aplicará a cada uno de los productos a los que está orientada la actividad de los CAS: maíz, frijol, plátano, leche, miel, camarón blanco, tomate y chile.

Este es un esfuerzo realizado por el equipo de Agronegocios y Comercialización del PAF Cadenas Productivas, con apoyo del equipo técnico de cada cadena.

 

Alianzas estratégicas para la comercialización

   
 
 
 
 

“Vamos a trabajar en demostrarles a los productores que la mejor estrategia para hacer negocios con el mercado formal y obtener mejores ingresos es a través de la asociatividad en Centros de Acopio y Servicios (CAS)”, explica Jorge Hidalgo, coordinador de la cadena de granos básicos del PAF Cadenas Productivas, del Plan de Agricultura Familiar (PAF).

Dentro del PAF Cadenas Productivas, los CAS permiten que las organizaciones de productores rompan con los canales tradicionales de comercialización y se vuelvan autogestores de dichos procesos para acceder a mercados mejor remunerados; lo cual logran a través del cumplimiento de tres condiciones fundamentales: generación de volúmenes de oferta a nivel comercial; adecuación de dicha oferta en base a los estándares de calidad definidos por el comprador y el mercado, y el mantenimiento de un flujo permanente de distribución de la producción.

El proyecto RedSicta del IICA, en coordinación con el PAF Cadenas Productivas, ha enfocado esfuerzos en la presentación de una propuesta al Directorio de RedSicta, para la inserción comercial de pequeños productores de maíz en el mercado formal y generar un impacto significativo en la producción, a través de la transición de formas tradicionales de producción, hacia formas tecnificadas; y de formas de venta individual a formas colectivas que permiten acceder a mercados mejor remunerados. Se espera obtener un aumento del 20% en los rendimientos de producción.

Las bases técnicas sobre las que se fundamentará el proyecto ya están conformadas: por un lado, la cadena de granos básicos ha trabajado en el fortalecimiento de capacidades de los productores, a través de la metodología Competencias Económicas basadas en la Formación Emprendedora (CEFE); en el fortalecimiento de hacer negocios de manera colectiva, de la organización productiva y de medir costos de producción. RedSicta, por su parte, ha conformado y fortalecido redes de innovación en maíz y frijol en todo el territorio.

Sobre ello, se está gestando la estructura operativa y organizativa del proyecto, donde la transferencia de conocimiento se realizará a partir de giras de intercambio donde los productores podrán vivenciar las particularidades y experiencias exitosas de los CAS de la cadena de granos básicos con los que se trabajará; visitas a plantas y bodegas tecnificadas de almacenamiento de granos; seminarios con representantes de organizaciones públicas y privadas, y generación de material informativo, entre otros.

Generar espacios de intercambio y socialización de experiencias sobre resultados obtenidos a partir de la implementación de 12 Centros de Acopio y Servicios de granos básicos en todo el territorio, como mecanismo para mejorar los sistemas de comercialización y obtención de mejores ingresos, constituye otro de los grandes objetivos del proyecto.

Una vez aprobada la iniciativa, se beneficiará a más de 6,000 productores que poseen sus unidades productivas cercanas a los CAS. Y la firma de la alianza estratégica será entre el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) y el IICA.

 

¡A vender se ha dicho!

   
 
 
 
 

Un variado despliegue de frutas y hortalizas, producidas con calidad y a los mejores precios, constituyó la oferta de los casi 200 agricultores participantes en la Feria de Frutas y Hortalizas, realizada el pasado sábado 23 de febrero en uno de los principales plazas del municipio de Santa Tecla.

La feria fue una experiencia de “ganar-ganar” entre productor y comprador. Evidencia de ello son los más de $4,500 de ganancia que quedaron en las bolsas de los pequeños agricultores del PAF Cadenas Productivas. Por su parte, los clientes adquirieron directamente, del campo a sus mesas, frutas y hortalizas frescas.

El programa PAF Cadenas Productivas promueve la organización de ferias como un mecanismo para que los productores fortalezcan sus habilidades comerciales, realicen buenos negocios y promocionen sus productos; sobre esto último, se entregaron a los mayores compradores “bolsas verdes”, es decir, reutilizables, identificativas del PAF que motivaban la adquisición de productos.

“Ha sido una experiencia interesante poder vender nuestro producto en un lugar donde no solemos hacerlo. El resultado ha sido excelente, pues ha habido mucha aceptación por parte de los compradores, a quienes se le ofrece un buen producto a un buen precio”, manifestó Doris Miranda de la Cooperativa AICUDES Jiboa. En menos de dos horas, había vendido casi la totalidad de su oferta ese día: 300 plátanos, una jaba de guayaba y algunos cocos.

 

Becas

 
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