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19/04/2013#124
 
 
 

Tecnologías productivas que llegaron para quedarse

   
 
 
 
 

El programa PAF Cadenas Productivas, del Plan de Agricultura Familiar (PAF), ha marcado un antes y un después en el agro salvadoreño. Detrás de cada logro, de cada indicador cumplido, existe todo un cúmulo de innovaciones tecnológicas desarrolladas, que han permitido alcanzar las metas planteadas y han marcado, al mismo tiempo, un antes y un después en términos de conocimiento para cada productor.

Veamos a fondo en qué radica el aumento en la producción y productividad, incremento del área cultivada, mejores negocios y mayores ingresos para los productores beneficiados.

La estrategia de intervención contempló como herramienta principal de transferencia de conocimiento la metodología de Escuelas de Campo (ECAS) en diferentes niveles. En la esfera productiva, la currícula de capacitación fue establecida de manera conjunta entre los productores y el equipo técnico, teniendo como principal objetivo la demanda del mercado, la resolución de problemas, deficiencias de conocimiento, cuellos de botella y la adopción de prácticas innovadoras para producir con eficiencia, sanidad e inocuidad y de manera amigable con el medio ambiente.

Un recorrido breve por las tecnologías transferidas nos muestra que en la cadena apícola las innovaciones han estado orientadas al mejoramiento genético, incremento de unidades productivas, buenas prácticas apícolas, alimentación artificial de abejas, principalmente.

Con el fin de transformar y potenciar la capacidad productiva del cultivo del cacao, esta cadena fortaleció las capacidades técnicas de los agricultores en cuanto a la reproducción de material genético mediante diversas prácticas de injerto; manejo de plantaciones, establecimiento de viveros, la poscosecha, fermentado y secado.

La cadena de hortalizas promovió el incremento de la agricultura protegida; la introducción de riego en las parcelas, elaboración de fertilizantes hidrosolubles y abonos fermentados orgánicos.

En otro orden, el riego, la fertilización, control de plagas y enfermedades y reducción de la densidad de siembra fueron los ejes de las tecnologías promovidas por las cadenas de frutas y granos básicos, con temas adaptados a las condiciones de los respectivos cultivos.

En la cadena de café, la innovación estuvo centrada en la transferencia de conocimientos, el repoblamiento de los cafetales e información de mercado. En el primer caso, se promovieron prácticas en torno al control de plagas y enfermedades –con especial énfasis en la roya-; manejo eficiente del cultivo y elaboración de viveros. De igual manera, se facilitaron capacitaciones centradas en beneficiado de café y certificación. En este segundo aspecto, los productores entraron en contacto con tendencias de mercado para una mejor toma de decisiones y agregación de valor. Los temas pueden sonar comunes, pero en el medio local resultan novedosos, especialmente, entre pequeños productores.

En acuicultura, en cuanto al cultivo del camarón, se han obtenido mejores crecimientos, más sobrevivencia y mayor calidad del crustáceo, al implementar innovaciones como: cambio de post larva de camarón silvestre a la utilización de post larva de laboratorio certificada; uso de equipos para el control de la calidad de agua, alimentación basada en concentrado con óptimos niveles de proteínas en lugar de alimentación natural, e implementación de tablas de cálculo alimentario, entre otras.

El establecimiento de pastos mejorados con características de calidad nutricional, adaptabilidad y resistencia climática; elaboración de ensilaje, implementación de ordeño mecánico, planes profilácticos y sistemas para el control de parásitos son parte del paquete tecnológico transferido por la cadena de lácteos.

Más allá de la enumeración, la semilla de la innovación ha sido sembrada y ya está dando sus frutos.

Si bien esta historia se complementa con otros ingredientes mencionados como: la comercialización de insumos o productos en los Centros de Acopio y servicio (CAS) la asistencia técnica permanente, los incentivos agrícolas, los intercambios de conocimiento; lo interesante es que el PAF ha trazado nuevas pautas. Primero, a partir del desarrollo competencias y liderazgos entre los productores, y segundo mediante la apropiación del conocimiento. De esa manera, los protagonistas de agro no han dado marcha atrás, al contrario, han asumido nuevas prácticas y tecnologías porque han visto los rendimientos con la aplicación de las mismas, lo cual constituye un estímulo suficiente para no retroceder.

 

Desafío regional: comunicar sobre la roya

   
Comunicadores en práctica de campo
Comunicadores en práctica de campo
 
 
 
 

Construir y divulgar mensajes no es tarea fácil. Hacer comunicación sobre temas técnicos implica creatividad y estrategia para brindar las mejores soluciones y lograr los impactos deseados en las audiencias.

Con ese desafío, comunicadores y técnicos de Centroamérica, México y el Caribe, reunidos por el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) en San Salvador, El Salvador, intercambiaron conocimientos, experiencias, opiniones y prácticas para profundizar, perfeccionar y unificar criterios sobre el abordaje de la roya, un hongo que está impactando la caficultura regional.

Del 16 al 18 del presente mes, comunicadores institucionales y técnicos de Ministerios o Secretarías de Agricultura, entidades especializadas en café, organismos internacionales de cooperación y representantes del Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) estructuraron un plan estratégico de comunicación para la prevención y control de la roya del cafeto en los países de la región OIRSA.

Además, formularon recomendaciones para mejorar y potenciar la comunicación integral sobre problemas fitosanitarios, con énfasis en la roya; y perfilaron sugerencias para la gestión y comprensión del comportamiento y relacionamiento con los medios de comunicación en cada país.

Como parte del programa, la actividad incluyó un recorrido por todos los esfuerzos comunicacionales que realizan sobre la roya los países adscritos a OIRSA. También, se analizó el rol de los generadores de opinión; se realizó un panel con corresponsales de la prensa internacional para dialogar sobre los aspectos informativos relativos al tema y se efectuó un simulacro de comunicación de crisis.

En contacto directo

No es lo mismo una presentación, ni la información en frío. Debe conocerse el objetivo de cerca. Por esa razón, el taller puso en contacto directo a los participantes con la roya, teniendo como escenarios tres fincas de café ubicadas en el volcán de San Salvador.

Los distintos panoramas brindaron a los comunicadores la oportunidad de ver la devastación que la roya ha producido en una finca sin manejo; el contraste lo impuso otra propiedad que mantiene controlada la enfermedad debido al soporte técnico, las prácticas empleadas y las inversiones realizadas. En ambos casos, florecieron las ideas sobre los mensajes que pueden transmitirse a partir de los dos escenarios.

El instinto periodístico afloró en la jornada de campo. Los escenarios permitieron una lluvia de ideas en torno a puntos importantes o didácticos; así como enfoques diversos que pueden comunicarse, por ejemplo: manejo de la plantación, aplicaciones foliares, tratamiento del suelo, costos e inversión para el adecuado manejo de finca y para la recuperación de cafetales afectados por el hongo; aspectos climáticos, transferencia de conocimientos técnicos y culturales en las nuevas generaciones, renovación con variedades resistentes, entre otros.

En la tercera finca visitada, se organizó una recolección de hojas de los cafetos como una metodología de muestreo para analizar la presencia e impacto de la roya. La tarea, que ilustró las etapas de avance del hongo, constituyó una experiencia totalmente práctica y novedosa para los participantes.

Al final, los comunicadores analizaron una serie de mecanismos y herramientas para comunicar sobre la roya a distintos públicos meta. De igual manera, conocieron tips para evaluar el impacto de las soluciones informativas puestas en marcha, en aras de la efectividad y eficiencia de la transmisión de mensajes y, en general, de las inversiones para el logro de resultados.

 

Leche con sabor a PAF

   
Equipo de ordeño higiénico entregado como incentivo
Equipo de ordeño higiénico entregado como incentivo
 
 
 
 

Este yogurt lleva leche con sabor a PAF. ¿Quiere saber por qué podemos afirmar algo así? Y, además, tomemos en cuenta que si las vacas productoras son las mismas, ¿en qué cambió la leche?

En el rubro local de los lácteos, vender a la industria procesadora implica volúmenes y cumplir con criterios de calidad que van desde el buen manejo en finca, el establecimiento de una red de frío, hasta contar con una base organizativa y asociativa de los productores.

Alcanzar una óptima gestión de los aspectos no es tarea fácil. Sin embargo, alrededor de 100 ganaderos, al igual 2000 más, que hace 21 meses iniciaron, con la cadena de lácteos, un camino hacia la adopción de tecnologías para lograr una producción eficiente, cohesionarse organizativamente y asociar su oferta, han logrado concretizar el sueño de vender leche grado A en el mercado formal.

Es tiempo de hablar sobre el papel que jugaron los incentivos al agregar dinamismo al proceso. Con el PAF Cadenas Productivas, se distribuyeron 23 tanques de enfriamiento en diferentes puntos estratégicos para beneficiar a los cuatro Centros de Acopio y Servicios (CAS), laboratorios móviles para el análisis de leche, ordeñadoras mecánicas, máquinas picadoras, kit para el análisis de mastitis, entre otros equipos. Debe aclararse que, en esta ocasión y en esta historia particular, no se trató de importar razas, mejorar cruces o aumentar la cantidad de cabezas.

Ese “arsenal” de incentivos entregados cambiaron la historia de la leche: la capacidad instalada para el acopio del producto, que antes se hacía con limitantes, se incrementó en un 175%, es decir, a un poco más de 40 mil botellas de leche por día.

Sin embargo, aquí no se puede hablar de “regalos” o asistencialismo; los incentivos del PAF Cadenas Productivas están muy lejos de reducirse a eso.

Cabe definirlos como equipos o instrumentos que consolidaron los Centros de Desarrollo Productivo (CDP) y CAS, y solventaron problemas básicos o “cuellos de botella” crónicos que limitaban considerablemente la productividad y las oportunidades de comercialización bajo otro panorama. Las sugerencias para determinar las necesidades de incentivos fueron especificadas de forma participativa, y de abajo para arriba, es decir desde el productor y su realidad.

Obviamente, los incentivos fueron solo una parte del impulso, éstos se han complementado con asistencia técnica directa e integral a los productores, que abarcó un cúmulo de conocimientos, por ejemplo: buenas prácticas pecuarias, alimentación y nutrición bovina, manejo agronómico de pastos, administración del hato lechero; combinado con el fortalecimiento de las capacidades empresariales y comerciales de los productores y la articulación de la oferta, a través de los CAS; entre otras aristas de la intervención técnica.

Pero en conjunto, todo ha permitido llegar a un escenario donde hoy los ganaderos protagonizan una historia exitosa: se ha logrado el incremento de producción de leche en alrededor de 25 mil botellas al día; al producir leche higiénica y de calidad –grado A- y estar en la capacidad de acopiar un volumen significativo, los CAS se han convertido en proveedores atractivos para la industria, logrando colocar más de 19 mil botellas al día (alrededor del 80 % del acopio total actual) en el mercado formal, a través del Programa Presidencial Vaso de Leche y con diferentes empresas de la agroindustria.

Finalmente, la articulación con mercados formales permitió incrementar los precios de venta para el productor, logrando obtener un precio de venta promedio de $0.41 por botella, frente a los $0.35 pagados en el sector informal.

La fórmula fue sencilla: elevar la calidad de la leche, para elevar la calidad de vida de los productores.

Este esfuerzo trasciende hasta las mesas de los hogares salvadoreños que degustan con agrado diversidad de productos lácteos locales, que ahora tienen un sabor diferente: sabor a dedicación, a innovación, a emprendedurismo. En otras palabras: es leche con sabor a PAF.

 

El secreto de la miel salvadoreña

   
Bodega de almacenamiento de miel en instalaciones de ACAPILL
Bodega de almacenamiento de miel en instalaciones de ACAPILL
 
 
 
 

ACAPILL y ACOPIDECHA son dos Centros de Acopio y Servicios (CAS) instituidos por la cadena apícola, que exportan su miel hacia Alemania; mercado europeo exigente en términos de calidad, sanidad e inocuidad, aspectos invisibles muchas veces, pero que tienen un peso significativo en los logros comerciales.

Entonces, si analizamos cómo satisfacer las exigencias relativas a esos aspectos, la premisa es clara: si no se practican normas de calidad, sanidad e inocuidad, no hay admisibilidad del producto en el mercado internacional.

Los mencionados CAS aprendieron todo lo que los especialistas en Sanidad Animal e Inocuidad de los Alimentos (SAIA), del equipo transversal del PAF Cadenas Productivas, pudo transmitirles. Buenas Prácticas Apícolas (BPA), la manipulación higiénica de la miel en las plantas de procesamiento, el uso adecuado de instrumentos de medición y de equipos industriales, el conocimiento de normativas y requisitos sanitarios nacionales, regionales e internacionales, entre otros.

El factor SAIA en el referido Programa del Plan de Agricultura Familiar no se limitó a impartir capacitaciones, fue más allá, implicó la realización de diagnósticos sanitarios, trabajo conjunto con los productores en la elaboración de planes de acción y programaciones de cumplimiento relativas a la trazabilidad del producto; identificación y control de puntos críticos (HACCP), análisis de riesgos, manejo integrado de enfermedades, además de brindar un acompañamiento continuo y cercano a las empresas tomando en cuenta los reglamentos técnicos.

Si vemos otro aspecto metodológico interesante para irradiar sobre SAIA, en este caso, los técnicos en la materia orientaron a los técnicos en producción del programa sobre temas que fueron desde la salud de la colmena, nutrición, selección y sanidad animal, propios del eslabón productivo, y siguieron ampliando conocimientos hasta tocar otros niveles con temáticas más complejas como: seguridad industrial, manejo higiénico de los alimentos, calibración y uso de instrumentos de medición y adiestramiento en uso de equipos industriales, la manipulación higiénica de la miel en plantas de procesamiento, entre otros.

De esa forma, los técnicos en producción, a través de las escuelas de campo, socializaron el conocimiento adquirido con los apicultores, de esa forma la transmisión y asimilación de los contenidos y prácticas fue más efectiva y amigable, partiendo desde lo básico hasta lo más complejo en materia sanitaria y de inocuidad.

Y el cuento tuvo final feliz. La exportación basada en normas sanitarias y de inocuidad se concretizó y avanza. La suspensión de permisos para envíos al exterior de este producto debido a las no conformidades detectadas por autoridades estatales pasó a la historia, porque este año más barriles y más contenedores de miel van rumbo a Alemania, algo pegajoso y atractivo para los que viven de las abejas.

 
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