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12/07/2013#136
 
 
 

A contrarrestar el trago amargo

   
 
 
 
 

El Consejo Ejecutivo del Programa Cooperativo Regional para el Desarrollo Tecnológico y Modernización de la Caficultura (PROMECAFE), junto a instituciones de cooperación internacional, realiza acciones a nivel regional a favor del manejo de la caficultura mediante el “Programa Integrado de Combate a la roya del café y recuperación de la capacidad productiva en Centroamérica”, desde marzo de 2013.

Como parte del mencionado Programa se desarrolla el Proyecto Control de la roya de café en Mesoamérica, impulsado por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), PROMECAFE y la Agricultural Research for Development (CIRAD), con el apoyo financiero del Gobierno de Noruega, cuyo objetivo es contribuir al proceso del Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) y a las organizaciones regionales y nacionales de investigación en el combate de epidemias, como la roya, en el corto, mediano y largo plazo.

La iniciativa, que finaliza en septiembre próximo, pretende, además, el desarrollo de un plan detallado de investigación para identificar prioridades, que se aplicará de forma coordinada a nivel regional; así como un plan financiero para la identificación de recursos necesarios y de socios en la cooperación internacional que puedan complementar las inversiones que los países afectados están desarrollando por la roya.

Como parte de las acciones principales del Proyecto Control de la roya de café en Mesoamérica, se llevó a cabo el 10 de julio, el Taller nacional sobre la roya en El Salvador, cuya finalidad es “coordinar correctamente las acciones nacionales, con la acciones regionales; así como fomentar el trabajo articulado entre los países para aprovechar sinergias y complementariedades para el manejo de la caficultura” explicó Armando García, Secretario Ejecutivo de PROMECAFE.

De esa manera, se podrán contrarrestar situaciones como las que enfrenta la caficultura salvadoreña, que fueron expuestas por la Fundación Salvadoreña para la Investigación del Café (PROCAFE): la caída, en un 23.4%, de la producción nacional de la cosecha 2012-2013; y la baja producción de 448,984 quintales de oro uva que se prevé para la cosecha 2013-2014, entre otras.

El taller constituyó el quinto evento de esta naturaleza celebrado en la región: Costa Rica, Panamá, Nicaragua y Honduras ya suman dentro de este intercambio de experiencias.

Un evento científico internacional se realizará a finales de septiembre en Costa Rica, donde se presentarán los resultados obtenidos en las mesas de trabajo de los talleres mencionados. Se abordarán, además, temas sobre cambio climático, biología de la roya, medidas de control, entre otros.

Por otro lado, Armando García compartió los avances realizados hasta la fecha dentro del Plan de Acciones Emergentes para 2013, iniciativa que prioriza cuatro componentes principales a favor del sector: desarrollo de capacidades institucionales, manejo integrado de la roya, atención a la población vulnerable y mejoramiento genético; y que forma parte también del “Programa Integrado de Combate a la roya del café y recuperación de la capacidad productiva en Centroamérica”.

Compromiso, intercambio y colaboración. Enfrentar y no confrontar. Factores, que a juicio de los ponentes, constituyen la fórmula más certera para atender los desafíos actuales de la caficultura en la región, a fin de evitar un trago aún más amargo.

 

ECAS, mayor difusión en Haití

   
Foto archivo. Sesión de Escuela de Campo
Foto archivo. Sesión de Escuela de Campo
 
 
 
 

Un equipo de 25 técnicos agrícolas haitianos aprendieron sobre el diseño, la organización y la implementación en campo de la metodología de las Escuelas de Campo (ECAS) aplicadas en los niveles de producción, comercialización y gestión empresarial.

La formación del grupo es parte de la ejecución de dos proyectos en la isla; el primero, orientado a facilitar crédito y seguros agrícolas a los productores y, el segundo, a mejorar la rentabilización de los perímetros de riego. Ambas iniciativas son implementadas por el Ministerio de Agricultura, Recursos Naturales y Desarrollo Rural de Haití (MARNDR), con acompañamiento técnico de la Oficina del IICA en ese país.

Cabe destacar que la flexibilidad de El Modelo Sincrético de Innovación,
implementado en el programa PAF Cadenas Productivas, del Plan de Agricultura Familiar de El Salvador, ha permitido adaptarlo según las condiciones y necesidades de las autoridades haitianas y de los productores beneficiarios en esa nación.

Por tanto, se definió que para la transferencia de conocimiento y tecnología a partir de la metodología de las ECAS, se diseñará una sola currícula que abarque los temas de producción, comercialización y gestión empresarial, a diferencia del caso salvadoreño donde se diseñaron tres, una para cada área.

La capacitación –de una semana de duración- combinó la teoría con ejercicios prácticos en campo. Entre otras actividades, se realizó un diagnóstico rural participativo, el mapeo y análisis de una comunidad y se construyó el árbol de problemas de una parcela; estas actividades permitieron a los participantes, al final del taller, desarrollar una currícula de capacitación a partir de situaciones reales.

“El grupo quedó empoderado de todo lo que comprende la etapa de formación de grupos, de los contenidos técnicos, como del desarrollo y diseño de una currícula”, manifestó Rolando Tellez, consultor, quien impartió el curso en el país caribeño.

El rápido impacto en la formación de capacidades es uno de los aspectos que Haití espera alcanzar al replicar la experiencia salvadoreña. La Oficina del IICA en El Salvador continuará dando seguimiento a la evolución de este proceso.

 

Una propuesta de seguimiento y evaluación a la medida

   
Presentación del sistema de seguimiento a PRIICA
Presentación del sistema de seguimiento a PRIICA
 
 
 
 

Representantes del Programa Regional de Investigación e Innovación por cadenas de valor (PRIICA) conocieron una propuesta para el seguimiento y evaluación de proyectos regionales presentada por la Oficina del IICA en El Salvador.

La herramienta, denominada Sistema de Información, Seguimiento y Evaluación Regional (SISER), está basada en la experiencia del sistema creado localmente por la Oficina durante la ejecución del PAF Cadenas Productivas, del Plan de Agricultura Familiar, y tiene la posibilidad de adecuarse específicamente a las necesidades de proyectos de alcance regional, como PRIICA.

La propuesta para el caso del PRIICA se centra en “el seguimiento de los
indicadores estratégicos de innovación tecnológica, investigación y seguridad alimentaria, los cuales permitirán la medición de avances de cada uno de los cuatro consorcios: papa, yuca, tomate y aguacate”, explicó Roberto Guerrero, especialista en Seguimiento y Evaluación.

Mediante un recorrido detallado y en tiempo real, a través del sistema, se dieron a conocer los componentes de la herramienta, los mecanismos y pasos a seguir para recopilar la información, el equipo humano e informático necesario para su implementación y manejo, así como sus propósitos, alcances, y requerimientos funcionales para la construcción del mismo, su plataforma tecnológica, entre otros aspectos.

“Es un sistema muy completo, moderno y especializado: abierto y adaptable, se adecua perfectamente a las necesidades del PRIICA”, expresó Miguel Altamirano, coordinador del Programa Regional, quien anunció, además, que en el mes de septiembre la propuesta será presentada ante el Comité Ejecutivo integrado por la Unión Europea, el IICA y la Secretaría del Consejo Agropecuario Centroamericano (SE-CAC).

La presentación de la propuesta se enmarca dentro de los objetivos de la
Oficina de expandir el modelo a nivel regional, generar capacidades en el tema y aplicaciones en diferentes proyectos agrícolas.

“El sistema de seguimiento y evaluación creado por la Oficina se abre a cualquier necesidad de proyectos de agricultura familiar y desarrollo rural”, dijo Jorge Pleitez, programador de Seguimiento y Evaluación.

 

Agricultura, generación tras generación

   
Árbol emblemático de la Finca El Hatico, Colombia
Árbol emblemático de la Finca El Hatico, Colombia
 
 
 
 

Hacer que generación tras generación, a lo largo de 200 años, se enamore de la agricultura no es tarea fácil. En El Salvador, muchos hijos de agricultores y agroempresarios no visualizan las oportunidades que el agro puede representar.

Todo depende de la experiencia, la inversión en sentido amplio, los resultados y la proyección de nuevas oportunidades.

Sin embargo, en Colombia, la reserva natural El Hatico, ubicada en el municipio de El Cerrito, departamento de Valle del Cauca, es una empresa y un caso muy particular.

A través de la tradición oral, una mística, una visión y un modelo de diversificación agrícola equilibrado con la naturaleza, la familia Molina mantiene todo lo relacionado con el negocio agropecuario –precisamente- en familia. Las mujeres también están integradas a la dinámica; así como los niños y jóvenes quienes están inmersos en el trabajo de la finca comercial y, por ejemplo, estudian carreras o especializaciones –técnicas o administrativas- para potenciar la empresa en el corto y mediano plazo.

Actualmente, el grupo participa en las actividades agrícolas como una sociedad constituida por los descendientes del propietario original. Los Molina trabajan bajo el esquema de producir para conservar y conservar para producir. Aplican un manejo agroecológico que comprende el bosque, el ganado, la caña de azúcar, la producción de madera, los caballos, ovinos y hasta los búfalos. Le suman dos ingredientes adicionales: la investigación permanente, mediante alianzas con centros educativos y técnico-científicos, y la gestión del conocimiento para que nuevas generaciones, especialmente estudiantes, conozcan el modelo.

Todos saben que la agricultura con un toque de diversificación, buena gestión y con una administración adecuada de los recursos naturales significa un modo de vida rentable y prometedor.

Las actividades claves y las decisiones estratégicas son dirigidas por ellos mismos. Los colaboradores y trabajadores participan en lo operativo. Las alianzas les nutren y resuelven muchos aspectos técnicos.

Equilibrio ambiental

Este caso también tiene otro rasgo característico, la gestión del negocio armoniza con el medio ambiente. Por eso, capta la atención de los líderes del sector agrícola en ese país, especialmente aquellos que utilizan sistemas silvopastoriles.

Citando un ejemplo, los Molina consideran que la protección de la materia
orgánica en los suelos, al no hacer quemas en las plantaciones de caña y utilizar ovinos para el manejo de malezas, es rentable tanto como el “plus” que pueden obtener por la producción orgánica.

Guardan una anécdota sobre el desplome del 30% adicional que obtenían en el precio con el cual comercializaban el azúcar orgánica, entre los años 1999 y 2000.

Relatan cómo el manejo de las plantaciones les permitió recuperar la pérdida en su esquema de costos de producción. Lo hicieron vía la utilización de rastrojos para aumentar los nutrientes naturales en el suelo con una reducción significativa de insumos químicos importados; eso demandó una inyección de mano de obra local y disparó el empleo.

El Hatico, certificada como finca ecológica y reconocida como reserva natural privada, ha logrado avances de reconocida trascendencia. En los últimas dos décadas, con el acompañamiento de fundaciones y centros de investigación han aplicado sistemas de producción orientados no sólo a la conservación, sino al uso estratégico del capital, también representado en la diversidad arbórea del lugar.

Y han combinado con éxito los sistemas silvopastoriles intensivos, obteniendo un mejoramiento de los parámetros técnicos, económicos, ambientales y sociales de
la zona.

Si nueve generaciones no han vendido, ni dividido, ni destinado a otros usos un patrimonio agrícola y natural, si han trabajado para ganar y conservar un ecosistema, si han potenciado las actividades educativas y de investigación, innovado tecnológica y comercialmente, y siguen involucrando a las nuevas generaciones en el negocio, entonces la agricultura refleja un futuro para aquellos que le agregan ingredientes novedosos a lo tradicional.

 

Empaques y productos colombianos

Mermelada

 
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