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07/09/2013#143
 
 
 

Ver, aprender, replicar y multiplicar

   
 
 
 
 

Los pequeños productores se apropiaron del conocimiento, lo socializaron, y
lo replicaron en beneficio de sus labores productivas. Este es el caso de los
pequeños agricultores de la Asociación Cooperativa El Garucho, en el occidente del país, que han ejercido – de forma exitosa – la gestión del conocimiento.

Ver y oír. La experiencia inicia unas tres semanas atrás cuando Edwin Peñate
y Joaquín Godoy – productores de la cooperativa – participaron en un taller de
validación impartido por el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) sobre el uso de una máquina multipropósito, una tecnología promovida a nivel Centroamericano por el proyecto IICA/RedSicta.

La particularidad de esta innovación es que ha permitido transformar una máquina desgranadora de maíz en trilladora de frijol, simplemente con la adaptación de algunas piezas. De esta manera, es posible trillar de 16 a 36 quintales de frijol por hora, un proceso que, de manera manual puede tardar varios días.

El CENTA, como parte de la Red de Innovación de RedSicta, ha tomado el
liderazgo de realizar las validaciones de esta tecnología en el país.

Aprender y replicar. “Con las pilas puestas”, es decir con ganas y astucia,
los productores de El Garucho pusieron especial atención cuando se realizó
la demostración del funcionamiento de la máquina, oportunidad donde se
presentaron las piezas adaptadas.

“Tomamos nota y en el mismo momento hicimos un boceto de las piezas. Al salir de la capacitación, inmediatamente nos contactamos con un mecánico para que fabricara los pernos. Ese mismo día, por la tarde, los adaptamos a la máquina desgranadora que tenemos en la Cooperativa y funcionó perfectamente. Apenas invertimos 30 dólares”, relata Edwin Peñate.

Al preguntarle al agricultor cuál es el beneficio de esta adaptación, no puede
reprimir una sonrisa y manifestar en tono efusivo: “Imagínese, para secar y
aporrear una manzana de frijol (15 quintales, en promedio) se necesitan entre seis y ocho personas que trabajen durante dos días. Con la máquina, bastarían dos personas y el trabajo estaría listo en medio día”.

Sin embargo, el productor aclara que aún hay que perfeccionar la máquina,
adaptando otras piezas, como la zaranda y la tolva. Calcula que la inversión total para realizar los ajustes rondaría los 350 dólares, un gasto relativamente bajo comparado con los beneficios derivados a largo plazo: ahorro en mano de obra, tiempo y dinero.

Compartir y multiplicar. En esta historia, la palabra “egoísmo” no tiene cabida. Al siguiente día, los agricultores de El Garucho compartieron la innovación con otros productores de la zona, en el marco de una capacitación sobre el uso de plástico negro para el secado de frijol, otra iniciativa impulsada por IICA/RedSicta donde la Cooperativa funge como administradora y coordinadora.

“Nuestra proyección es perfeccionar esta idea con la visión de replicarla y poder
brindar el servicio de trillado a otros productores, no sólo a los asociados. Incluso, a futuro, hasta podríamos pensar en fabricar y vender piezas para quienes quieran hacer la adaptación en su propia maquinaria”, indica Peñate.

Con una fórmula sencilla – ver, aprender, replicar y multiplicar-, los productores
de la cooperativa El Garucho capturaron conocimiento, se apropiaron de una
tecnología, la adaptaron según sus propios recursos y la socializaron entre
otros agricultores. Este es un ejemplo de una práctica efectiva de gestión del
conocimiento y una pequeña experiencia de innovación, donde ésta puede
apropiarse de formas sencillas.

 

Construcción de una oferta exportable con coco

   
 
 
 
 

Alimentos, bebidas, abono, madera, cosméticos son sólo algunos de los productos que pueden surgir al utilizar el coco –desde las raíces hasta el fruto- como materia prima; de hecho, se estima que existen alrededor de 365 productos que pueden derivarse de este. Las 300 mil hectáreas potenciales con las que El Salvador cuenta para este cultivo, plantean un panorama óptimo para poder desarrollar toda una industria.

Las afirmaciones anteriores fueron expuestas por Medardo Lizano, Especialista de la Oficina del IICA en El Salvador, durante el Taller Nacional de la Industria del Coco, realizado por la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT), con apoyo del Instituto Salvadoreño del Fomento Cooperativo (INSAFOCOOP) y el IICA, el pasado 5 de septiembre.

La actividad reunió a 30 participantes -representantes de los eslabones de
producción, transformación y entidades de apoyo, como el Centro Nacional de
Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA)- con el
objetivo de identificar, de manera conjunta, las oportunidades de desarrollo que
existen para la industria del cultivo en cuestión.

De acuerdo con Pablo Durán, Presidente de COEXPORT, para lograr incrementar las exportaciones del país es necesario diversificar mercados y productos. “Evaluando qué nueva oferta exportable podemos ofrecer, detectamos que el coco es uno de los productos agrícolas que no han desarrollado todo su potencial. Es por eso que hoy estamos creando estos acercamientos: queremos impulsar a este sector”, puntualizó Durán.

Condiciones de clima y suelos óptimos, alta demanda a nivel nacional e
internacional, disponibilidad de mano de obra y cierto grado de experiencia en el cultivo, fueron las fortalezas identificadas por los participantes durante el taller.

Entre las áreas que es necesario fortalecer se mencionaron: mayor articulación
entre la oferta y la demanda, capacitación en el manejo del cultivo y sustitución de plantaciones viejas. Según indicó Lizano, actualmente, existen alrededor de cinco mil hectáreas de coco sembradas en el país, con plantaciones de más de 30 años de edad, por lo que la renovación se vuelve un aspecto clave en este proceso.

Adrián Díaz, participante en el taller y miembro de una empresa dedicada a la
elaboración de alimentos congelados y jugos naturales, indicó que existen grandes oportunidades de negocio por explorar para este fruto, principalmente en los mercados de Europa.

Los insumos recabados en el taller, servirán de base para la estructuración
de un plan estratégico para el desarrollo del cultivo en el país, que propicie el
encadenamiento productivo.

“Inauguramos una nueva etapa en el reimpulso del coco y creemos que es una
industria con amplias posibilidades de mercado. Está claro que es necesario
desatar procesos inversionistas y definir cuál es el agronegocio en concreto que se puede desarrollar desde una perspectiva país. Este tema tiene todo nuestro apoyo, y el IICA pone a disposición su experiencia, su amplia red de especialistas y de contactos comerciales”, manifestó Gerardo Escudero, Representante del IICA en El Salvador y Coordinador de la Región Central.

 

Aportes orientadores en agrocadenas

   
 
 
 
 

Cómo lograr cadenas más competitivas y una mejor participación de los
productores en las mismas de manera equitativa y eficiente; así como acciones
estratégicas y recomendaciones para lograrlo, fueron las temáticas abordadas por Marcelo Núñez, Especialista del Programa de Agronegocios y Comercialización (PAC) del IICA, en su ponencia “Competitividad de las cadenas agroproductivas en Centroamérica y la inserción de los pequeños productores a los mercados”.

La conferencia se efectuó durante el IV Foro Centroamericano de Agroindustria “Cadenas de valor y sus tecnologías en la agroindustria centroamericana”, realizado en Nicaragua el 5 y 6 de septiembre.

Docentes e investigadores de reconocidas instituciones académicas como:
Universidad Zamorano de Honduras, Universidad Tecnológica de Panamá,
Universidad de Costa Rica, Universidad José Matías Delgado de El Salvador,
Universidad de San Carlos de Guatemala, Universidad Nacional de Ingeniería y la UCA de Nicaragua, socializaron sus experiencias relacionadas con el desarrollo y fortalecimiento de las cadenas de valor y la inserción de los productores a los mercados.

El aporte del Instituto en el tema consistió en mostrar un panorama sobre
problemáticas que son transversales a los países de la región y que impiden y
obstaculizan los niveles de competitividad de las cadenas.

“Se han identificado bajos niveles de asociatividad lo cual conlleva a una débil
gestión agroempresarial; deficiente acceso a apoyos en comercialización, escasa infraestructura productiva y de riego, poca o nula agregación de valor y débil acceso a innovaciones productivas, entre otros”, explicó Núñez.

El Especialista apuntó, igualmente, algunas acciones estratégicas y
recomendaciones para enfrentar la problemática.

“Deben tomarse en cuenta los mercados locales, cada vez más importantes en
Centroamérica, donde los productores puedan participar mediante una integración vertical. Deben desarrollarse capacidades e instrumentos para gestionar el riesgo – como los seguros agropecuarios u otros instrumentos – que permitan enfrentar la volatilidad de los precios”, expuso el Especialista.

Por otro lado, el impulso, por parte de los gobiernos, de políticas públicas
tendientes a generar mayor una competitividad y sostenibilidad de las cadenas;
el fortalecimiento de la institucionalidad pública y privada, y de los procesos
asociativos; así como la participación activa de las organizaciones de productores en pro de su desarrollo, constituyen, entre otras, acciones estratégicas para el desarrollo de las cadenas y la inserción de los productores a los mercados.

Es importante, además, insistir en procesos de desarrollo de capacidades
en gestión agroempresarial y asociativa, mismos que colaboran a los
eslabonamientos en la cadena, vinculando el eslabón primario con aquellos
relacionados al procesamiento y la comercialización.

“En definitiva, se está promoviendo una visión que va más allá de la actividad en la finca, tomando en cuenta las exigencias y dinámica de los mercados”, finalizó el ponente del PAC.

El IV Foro Centroamericano de Agroindustria es una iniciativa de universidades
líderes en la región que buscan generar plataformas para la actualización de
conocimientos de las MIPYMES, cooperativas agroindustriales y estudiantes
universitarios, así como potenciar la búsqueda de soluciones para integrar la
cadena agroindustrial regional e identificar alternativas donde todos los actores
ganen.

 

Demandas puntuales en maíz y frijol

   
 
 
 
 

La necesidad de fortalecimiento de las capacidades técnicas en todos los
eslabones de las cadenas, desde la producción y poscosecha, con énfasis en la comercialización; y acompañamiento durante la ejecución de los convenios de compra-venta de la producción con el mercado formal, fueron, entre otras, las demandas más representativas surgidas durante el taller de validación del estudio “Caracterización de las cadenas de maíz y frijol en El Salvador” impulsado por el Proyecto IICA/RedSicta.

El objetivo de la actividad, que también se realizará en otros países de la región, desde Belice hasta Panamá, fue identificar las problemáticas que afectan la competitividad de las cadenas de maíz y frijol a nivel centroamericano, conocer y compartir soluciones y acciones institucionales que ya están siendo aplicadas, así como aportar soluciones de carácter integral para su fortalecimiento, a partir de las propias experiencias de los actores.

Los participantes, a través de mesas de trabajo, realizaron un análisis de cada una de las fases de la cadena: producción, cosecha, pos cosecha y comercialización.

“Fueron identificando, por cada eslabón, los cuellos de botella que impiden o
afectan la competitividad de las cadenas de maíz y frijol con el fin de tomar las
medidas pertinentes para rescatar las problemáticas”, explicó Teodoro Romero, facilitador y consultor de IICA/RedSicta.

Los insumos recabados por cada uno de los países serán compilados en un
documento que servirá de apoyo al Directorio del Proyecto IICA/RedSicta
para tomar medidas pertinentes y trabajar a nivel regional en el impulso de la
competitividad de las cadenas, y en el desarrollo y difusión de las tecnologías
agrícolas de mayor demanda por parte de los productores.

Estuvieron presentes en el Taller representantes del sector cooperativo, la banca agrícola, universidades, de los Ministerios de Educación y de Economía y técnicos que trabajan con ambas cadenas.

El estudio “Caracterización de las cadenas de maíz y frijol en El Salvador” se lleva a cabo a partir del proceso de diálogo con los principales actores de las cadenas, además de revisión documental y de las vivencias de los propios productores, a fin de llegar a una propuesta para los próximos cinco años.

 
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