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30/09/2013#146
 
 
 

La hora de educar en biotecnología

   
 
 
 
 

¿Cómo, cuándo y a quiénes educar en biotecnología? Amplio desafío en países donde no es un tema articulado en la agenda pública.

El Salvador: en 10 universidades del país ninguna carrera tiene como contenido principal la biotecnología. Con mediana formación en el área existen seis; y con pocos recursos dedicados a algún aspecto sobre ella, ocho, según datos publicados en la “Propuesta de estrategia que contribuya a la promoción e investigación en biotecnología”, que la especialista en biología molecular Vianney Castañeda- del Centro de Investigación y Desarrollo en Salud (CENSALUD) de la Universidad de El Salvador- expusiera durante el “Taller de especialistas en el marco de la propuesta estratégica para la promoción de la educación en biotecnología y el diseño del sistema de vigilancia de OMG en El Salvador”, a mediados de septiembre.

El documento revela, además, carencias a nivel de instalaciones, equipos y reglamentaciones que amparen el ejercicio de la biotecnología.

Ante este panorama, como una contribución para el impulso y promoción de la educación en biotecnología, el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) trabaja, junto con diferentes actores, en una propuesta enfocada en la formación de formadores en la materia denominada “Programa de concienciación, educación y acceso a la información en biotecnología”, que será presentada al Ministerio de Educación para su revisión y aprobación.

“En principio, la apuesta de formación está enfocada a los maestros, de tercero a noveno grado, como replicadores de conocimiento. La meta es llegar a todas las áreas del contexto de educación”, explica Jeremías Yanes, de la Dirección General de Biodiversidad y Patrimonio Natural del MARN

Para especialistas como Pedro Rocha, coordinador del Área de Biotecnología y Bioseguridad del IICA, la estrategia debe estar encaminada en educar en todos los niveles, desde el pre-escolar y primaria, mediante mensajes cortos, claros y creativos, “para ir creando desde ahí, el conocimiento de una herramienta llamada biotecnología que es utilizada para la generación de algunos productos de la vida cotidiana”.

En este marco, Rocha comparte que el Ministerio de Educación Nacional en Costa Rica, con apoyo de IICA, implementa una estrategia de comunicación y educación sobre la biotecnología. El esfuerzo consiste en incorporar en el currículo de estudios desde primaria, hasta secundaria, mensajes relacionados con el tema como utilización de la biodiversidad y microorganismos; actuación responsable de la biotecnología, oportunidad de hacer negocios, entre otros.

Colombia, registra una iniciativa sobre educación, divulgación y promoción de la biotecnología agrícola (www.agrobio.org) Un sitio que pone al alcance de todos, hasta de los más pequeños, y de manera animada “Bio-Aventura” la posibilidad de explorar y comprender los alcances de la biotecnología.

A niveles de educación universitaria, Castañeda apunta a cambios en la Ley de Educación Superior de El Salvador orientados a modificar pensum en carreras como biología, química y farmacia, agronomía, ingeniería de alimentos y medicina.

Por su parte, Rocha indica que pueden generarse líneas de especialización en biotecnología en las carreras antes citadas y otras. El especialista aclara que la biotecnología es una caja de herramientas aplicable a distintas áreas.

En Centroamérica, específicamente en Nicaragua, un grupo de universidades ha unido esfuerzos para la elaboración de un plan nacional de biotecnología, cuya primera acción consiste en el desarrollo de una maestría; por su lado, Zamorano, en Honduras, imparte cátedras sobre el tema; en Panamá existen diplomados y especializaciones, y en Costa Rica hay una carrera en ingeniería en biotecnología.

Hay un hecho innegable, la biotecnología avanza cada vez más.

“Un país que no cree las condiciones para que se generen procesos de educación en la materia, pierde valiosas oportunidades a nivel económico, medioambiental, productivo y social”, finaliza Rocha.

 

Perfilando una nueva oferta exportable

   
Mango
 
 
 
 

En el tema de la fruticultura, “El Salvador tiene dos retos importantes: sustituir las importaciones y lograr posicionarse en el mercado de exportación”, afirmó Pablo Durán, Presidente de la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT), durante del taller denominado “Situación del sector de frutas en El Salvador”, realizado el 26 de septiembre.

La actividad es parte de una iniciativa impulsada por COEXPORT donde se ha incorporado la colaboración del IICA. Busca generar una nueva oferta exportable en el país. La fruticultura, en específico el coco, han sido identificados como dos rubros con amplio potencial.

En el taller, Jorge Escobar, especialista de la Oficina del IICA en El Salvador, indicó que –según datos del informe de caracterización de la cadena de frutas, del Plan de Agricultura Familiar- El Salvador invierte 60 millones de dólares al año en concepto de importación de frutas, frente a los $10 millones que el país exporta en este rubro.
Para el Presidente de COEXPORT, estos datos indican que existe un diferencial de $50 millones que el país debería estar en la capacidad de producir.

“Si no tenemos producción no podemos exportar. Hemos decidido motivar e impulsar al sector productivo, para que pueda incrementar la oferta”, explica Durán.

Mandarina, papaya, mango, piña, aguacate y coco son algunas de las frutas en las que, según se expuso, el país presenta más potencial de producción, además de ser ideales por las condiciones de clima, suelos y los atractivos márgenes de rentabilidad que pueden generar para los pequeños productores.

De acuerdo con Durán, este panorama representa una gran oportunidad de desarrollo para el sector cooperativo. Sumando esfuerzos, COEXPORT cuenta con el apoyo del Instituto Salvadoreño del Fomento Cooperativo (INSAFOCOOP), el Ministerio de Economía (MINEC), el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) y el IICA.

La sinergia entre las instituciones estaría orientada a proporcionar apoyo a las cooperativas para que puedan incrementar su capacidad productiva y mejorar sus habilidades empresariales.

La actividad, realizada en las instalaciones de la Oficina del IICA, contó con la participación de líderes de cooperativas que se dedican al cultivo de frutas, así como de representantes de las instituciones mencionadas.

Oportunidades para el coco

Con el objetivo de despertar liderazgos, reforzar valores y fomentar una visión empresarial, alrededor de 30 productores de coco –pertenecientes a diversas cooperativas agrícolas- fueron capacitados en el tema “Cómo transformar cooperativas de producción en empresas competitivas”.

La capacitación fue parte del taller “Oportunidades para Modernizar Industria del Coco”, organizado por COEXPORT e INSAFOCOOP el pasado 25 de septiembre, para dar continuidad a los esfuerzos ya iniciados –con apoyo del MINEC, CENTA e IICA- para potenciar la industria del coco en el país y construir un plan estratégico para el desarrollo del cultivo.

Según anunció Félix Cárcamo, presidente de INSAFOCOOP, se planea implementar un proyecto piloto de desarrollo de esta cadena productiva, iniciando acciones en la zona costera de los departamentos de Usulután y La Paz. Ahí –indica- se han identificado 2,927 manzanas aptas para el cultivo de coco, con capacidad de producir unas 260 mil unidades al mes.

 

Radiografía a la figura del CAS

   
 
 
 
 

El proyecto IICA/RedSicta en lo concerniente a la “Difusión de la experiencia metodológica de Centros de Acopio y Servicio (CAS) para la inserción comercial de pequeños productores de maíz al mercado formal” ha completado su primera fase con la realización del estudio: “Caracterización de experiencias de 10 Centros de Acopio y Servicios de maíz, atendidos por el PAF Cadenas Productivas en El Salvador”. Los siguientes pasos serán la difusión y el seguimiento ante los hallazgos.

El objetivo principal del estudio fue realizar una recopilación sistemática de los resultados y beneficios de la implementación de los CAS, así como analizar las experiencias vividas por los productores alrededor de los mismos, y los factores que contribuyeron a su éxito, en el contexto respectivo.

Según datos recabados en la caracterización, los CAS constituyeron una experiencia asociativa y de comercialización exitosa en El Salvador; a través de ellos, los productores –de forma grupal- pasaron de ser simples tomadores de precios ante los intermediarios, a ser productores informados, conocedores de criterios de calidad; “se convirtieron en quienes definen las ‘reglas del juego’ al momento de negociar su producción”, afirmó Rolando Téllez, consultor IICA/RedSicta.

Tellez añadió que les permitió abrirse a nuevos mercados, formalizar negocios, integrar en su producción criterios de calidad, así como desarrollar y fortalecer una institucionalidad para el acopio y comercialización.
Un ejemplo concreto: antes de asociarse en un CAS, el promedio de venta de estos productores en el mercado informal era de 12 mil quintales de maíz; mediante la asociación llegaron a comercializar 74 mil quintales en el mercado formal, experimentando un incremento en el precio de $11.50 a $17.00, respectivamente, lo cual indica una mejora en los márgenes de comercialización de más del 30%.

“Los productores, hoy, saben sobre alternativas factibles para salir del sistema tradicional de comercialización”, comentó Téllez.

En este contexto, cabe aclarar que un Centro de Acopio y Servicios no hace referencia a un lugar físico, a una infraestructura, donde sus bases descansen sobre el concreto. “Los CAS se constituyen a partir de un capital denominado confianza, un valor que generó verdaderos procesos de cambio en toda la cadena de comercialización”, explicó.

El consultor apunta algunos factores o elementos como facilitadores o generadores de dicha confianza: la apuesta pedagógica del Programa: las Escuelas de Campo (ECAS), tanto productivas como en comercialización, espacios donde se despertó el diálogo entre los mismos productores y les permitió construir un diagnóstico básico y desarrollar una visión de conjunto frente a su realidad productiva y comercial. El deseo de resolver su situación ante el comercio informal constituyó otro factor de peso.

El análisis y reflexión de los resultados obtenidos a partir del estudio, permitirá elaborar un plan de acción que contribuya al mejoramiento y fortalecimiento de cada uno de los CAS caracterizados para mejorar la experiencia.
Como un apoyo del Proyecto IICA/RedSicta a los productores de los CAS, se está los preparando para las próximas semanas un encuentro nacional de negocios, oportunidad de acercamiento al mercado formal.

Una dosis de la esencia

Proyecto IICA/RedSicta ha retomado de El Salvador la esencia del conocimiento en cuanto a la implementación de Centros de Acopio y Servicios y de la metodología de Escuelas de Campo en comercialización o Competencia Económica basada en la Formación Emprendedora (CEFE).

“Estas constituyen experiencias muy valiosas y un conocimiento muy importante, dignos de ser extendidos y compartidos con la región”, manifestó René Rivera, Coordinador Ejecutivo de RedSicta.

Cientos de productores líderes – en las cadenas de maíz y frijol – y técnicos involucrados en los proyectos regionales de innovación han desarrollado capacidades en asociatividad, comercialización y gestión empresarial, a través de las CEFE.

“Pronto veremos los frutos de estos fortalecimientos de capacidades; por el momento estamos en el proceso, pero los resultados que hasta ahora se evidencian son positivos y muy alentadores”, puntualizó Rivera.

 

Agua: tema prioritario para todo y para todos

   
 
 
 
 

La Declaración Argentina 2013, adoptada por los Ministros y jefes de delegación en el marco del Encuentro de Ministros de Agricultura de las Américas, admite que para fortalecer la seguridad alimentaria es necesario incrementar la productividad agrícola, para lo cual la disponibilidad del agua –reconocida como un recurso finito– es clave.

El lema “Agua, alimento para la tierra” orientó las disertaciones del referido Encuentro – realizado del 24 al 27 de septiembre en Buenos Aires, Argentina – hacia la construcción de una agenda hemisférica para la gestión integrada del agua, de manera que se fortalezca su disponibilidad y acceso para la producción de los alimentos y las materias primas necesarias para la humanidad.

Desarrollar y consolidar la participación de los ministerios de Agricultura en la definición de políticas para la gestión integrada del recurso hídrico, y promover estrategias de largo plazo que impulsen el uso sostenible del agua para producir alimentos, fibras y materias primas, fueron dos de los principales compromisos alcanzados.

Además, quedó plasma la intención de los países por fortalecer las capacidades de los ministerios de Agricultura, con el objetivo de que trabajen junto con otros sectores para mejorar el manejo del agua.

“La competencia por la utilización del agua exige fijar un punto de equilibrio entre todas las necesidades. La clave es una gestión integral de los recursos hídricos. Nuestro propósito es que los requerimientos de los productores y los habitantes de las zonas rurales queden incluidos en las políticas y en los acuerdos internacionales, y que la agricultura cuente con agua necesaria en términos de calidad y cantidad para una producción sustentable y competitiva”, afirmó el Director General del IICA, Víctor Villalobos, durante la inauguración del evento.

En este contexto, para El Salvador, un país en el que el agua es un recurso crítico, el tema también cobra una dimensión prioritaria.

Actualmente, el país está a la espera de la aprobación de un anteproyecto de ley sobre el uso de aguas. Al mismo tiempo, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) trabaja en asocio con la Embajada de España para la ejecución del Plan Nacional de Gestión Integrada de los Recursos Hídricos. Esta iniciativa permitiría hacer un diagnóstico del agua que hay disponible en el país y la condición en la que se encuentra.

Por otra parte, la relación entre el agua y la salud humana, fue un punto destacado por el Presidente de la República, Mauricio Funes, durante su discurso en la 68 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el pasado 25 de septiembre. “No puede hablarse de avances en la salud sin hablar del acceso y mejoramiento de los servicios básicos como el agua potable”, manifestó el mandatario.

Considerando la demanda para consumo humano, industria, agricultura, producción eléctrica, entre otros, el recurso agua constituye un tema delicado en un país pequeño y densamente poblado. Surge muchas preguntas, por citar algunas: ¿Cómo lograr una distribución eficiente de un bien tan limitado? ¿Cómo educar para hacer un uso adecuado del agua? ¿Cómo crear sinergias interinstitucionales para el diseño y cumplimiento de leyes que amparen una gestión integral? ¿Cómo reducir la contaminación de los mantos acuíferos? ¿Cómo aprovechar el recurso para producir prosperidad? ¿Cómo suplir la demanda con sostenibilidad?

La lista de interrogantes es amplia, pero la discusión ya está sobre la mesa.

 

Director General del IICA es reelecto

La Junta Interamericana de Agricultura (JIA), máximo órgano de gobierno del IICA, reeligió a Víctor M. Villalobos como Director General del IICA, por un segundo periodo consecutivo que irá del 2014 al 2018.

La decisión fue acordada durante la Reunión Ordinaria de la JIA, celebrada en el marco del Encuentro de Ministros de Agricultura de las Américas.

“Ustedes han reconocido la labor de un equipo hemisférico que trabaja con excelencia técnica y compromiso”, expresó Villalobos y agradeció el voto de los Estados Miembros.

El apoyo a la modernización de los servicios de innovación agrícola, sanidad vegetal y salud animal, así como la contribución a dinamizar los mercados agrícolas y de exportación, con las oportunidades que esto conlleva para pequeños y medianos productores, son aspectos que el Director General destaca como algunos de los aportes del IICA – en los últimos tres años- a sus 34 países miembros.

 
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